ASÍ LO DIGO

Por Miguel Eduardo Jiménez Miguel

  • ¡Cuando el pueblo calla!

COATZACOALCOS VER.- Aparentemente vivimos, andamos, caminamos y pensamos que así es la vida, o dicho de otro modo, con el temor a un cambio y que los resultados no sean los que se anhelan y que, en lugar de una satisfacción sea el fracaso.
En esta ciudad que tanto queremos y amamos, quienes hemos nacido aquí o que, por cuestiones del destino, se ha tenido que establecer, radicar y asentar raíces, para vivir, nos hemos acostumbrado a todo, desde los tradicionales sistemas meteorológicos, de aquellos nortes polvorientos, lluvias incesantes o, uno que otro movimiento telúrico y la terrible inseguridad, el flagelo de nuestros tiempos, se han convertido en parte de nuestras vidas cotidianas.
Y esto sale a colación por los momentos que estamos pasando, que se han convertido en actos comunes y que no hemos querido ver más allá y ante la desidia conjugada con la timidez aparece el conformismo mediocre.
Nuestra conducta como lo que somos, ciudadanos comunes y corrientes de nuestra sociedad, la hemos estatizado y dejado a que otros hagan lo que uno no se atreve a hacer.
La dejadez ha provocado que no se reclamen con vigor por los grandes y complejos problemas que son los principales servicios de una comunidad, conjugándose además, la incapacidad e iniciativa.
Mientras algunos se conforman con una dádiva otorgada y ante el temor de perderla, buscan refugio en el anonimato, perdiendo el sentido del reclamo y acallar con la mordaza impuesta por sí mismos y así, no hay nada que decir ¡cuando el pueblo calla!.

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